lunes, 12 de noviembre de 2012


OMS: La artritis afecta a 30 por ciento de la población mundial

La artritis afecta las articulaciones y puede llegar a ser muy dolorosa e incapacitarte, se calcula que la padecen en mayor porcentaje las mujeres entre 30 y 50 años, pero ya se conocen casos de niños y jóvenes que la padecen desde temprana edad.


La artritis es la inflamación de una o más articulaciones. Una articulación es el área donde dos huesos se encuentran. Existen más de 100 tipos diferentes de artritis.

Causas

La artritis involucra la degradación del cartílago, el cual normalmente protege una articulación, permitiendo que ésta se mueva de forma suave. El cartílago también absorbe el golpe cuando se ejerce presión sobre la articulación, como sucede cuando uno camina. Sin la cantidad usual de cartílago, los huesos se rozan, causando dolor, hinchazón (inflamación) y rigidez.

La inflamación de la articulación puede resultar de:

    Una enfermedad autoinmunitaria (el sistema inmunitario del cuerpo ataca por error al tejido sano).
    Fractura ósea.
    "Desgaste y deterioro" general de las articulaciones.
    Infección, generalmente por bacterias o virus.

Por lo regular, la inflamación articular desaparece después de que la causa desaparece o recibe tratamiento. Algunas veces, no sucede así. Cuando esto sucede, usted tiene artritis crónica. La artritis puede presentarse en hombres y mujeres. La osteoartritis es el tipo más común. Ver: osteoartritis.

Tipos más comunes de artritis son, entre otros:

    Espondilitis anquilosante
    Artritis gonocócica
    Gota
    Artritis reumatoidea juvenil (en niños)
    Otras infecciones bacterianas (artritis bacteriana no gonocócica)
    Artritis psoriásica
    Artritis reactiva (síndrome de Reiter)
    Artritis reumatoidea (en adultos)
    Esclerodermia
    Lupus eritematoso sistémico (LES)

Síntomas

La artritis causa dolor, hinchazón, rigidez y movimiento limitado en la articulación. Los síntomas pueden abarcar:

    Dolor articular.
    Inflamación articular.
    Disminución de la capacidad para mover la articulación.
    Enrojecimiento de la piel alrededor de una articulación.
    Rigidez, especialmente en la mañana.
    Calor alrededor de una articulación.

Pruebas y exámenes

El médico llevará a cabo un examen físico y hará preguntas acerca de la historia clínica.

El examen físico puede mostrar:

    Líquido alrededor de una articulación.
    Articulaciones calientes, rojas y sensibles.
    Dificultad para mover una articulación (denominado "rango de movimiento limitado").

Algunos tipos de artritis pueden causar deformidad articular, lo cual puede ser un signo de artritis reumatoidea grave que no se ha tratado.

Con frecuencia se hacen exámenes de sangre y radiografías de las articulaciones para verificar la presencia de infección y otras causas de artritis.

El médico también puede extraer una muestra del líquido de la articulación con una aguja y enviarla a un laboratorio para su análisis.
Tratamiento

El objetivo del tratamiento es reducir el dolor, mejorar la función y prevenir un daño articular mayor. Generalmente no se puede curar la causa subyacente.

Cambios en el estilo de vida
 
Los cambios en el estilo de vida son el tratamiento preferido para la osteoartritis y otros tipos de inflamación articular. El ejercicio puede ayudar a aliviar la rigidez, reducir el dolor y la fatiga y mejorar la fortaleza ósea y muscular. Su equipo médico puede ayudarle a diseñar un programa de ejercicios que sea de lo mejor para usted.

Los programas de ejercicios pueden abarcar:

    Actividad aeróbica de bajo impacto (también llamada ejercicios de resistencia).
    Ejercicios de rango de movimiento para la flexibilidad.
    Ejercicios de fortaleza para el tono muscular.

Se puede recomendar fisioterapia, que podría incluir:

    Calor o hielo.
    Férulas o dispositivos ortopédicos con el fin de apoyar las articulaciones y ayudar a mejorar su posición; esto con frecuencia es necesario para la artritis reumatoidea.
    Hidroterapia.
    Masaje.

Otras recomendaciones:

    Dormir bien. Dormir de 8 a 10 horas cada noche y hacer siestas durante el día puede ayudarlo a recuperarse más rápidamente de un recrudecimiento de la enfermedad y puede incluso ayudar a prevenir reagudizaciones.
    Evitar permanecer en una posición durante mucho tiempo.
    Evitar posiciones o movimientos que ejerzan tensión adicional sobre las articulaciones afectadas.
    Hacer modificaciones en el hogar para facilitar las actividades; por ejemplo, instalar barandas de donde prenderse en el baño, la tina o cerca del sanitario.
    Ensayar con actividades para reducir el estrés, como meditación, yoga o tai chi.
    Consumir una alimentación saludable llena de frutas y verduras, las cuales contienen vitaminas y minerales importantes, especialmente vitamina E.
    Comer alimentos ricos en ácidos grasos omega-3, tales como pescado de agua fría (como el salmón, la caballa y el arenque), la semilla de linaza, la semilla de colza (canola), las semillas de soya, el aceite de soya, las semillas de calabaza y las nueces de nogal.
    Aplicar crema de capsaicina sobre las articulaciones dolorosas. Usted puede sentir mejoramiento después de aplicar la crema durante 3 a 7 días.
    Bajar de peso, si tiene sobrepeso. La pérdida de peso puede mejorar enormemente el dolor articular en las piernas y los pies.

Prevención

El diagnóstico y tratamiento oportunos pueden ayudar a prevenir el daño articular. Si usted tiene un antecedente familiar de artritis, coméntele al médico, incluso si no tiene dolor en la articulación.
El hecho de evitar los movimientos excesivos y repetitivos puede ayudar a protegerlo contra la osteoartritis.

Fuente: http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/article/001243.htm